HONDURAS SUSPENDE SU RECONOCIMIENTO A LA RASD Y DA UN PASO DECISIVO AL LADO DE LA LEGALIDAD INTERNACIONAL

La República de Honduras ha dado un vuelco ejemplar a su política exterior al decidir suspender su reconocimiento a la inexistente «republica árabe saharaui democrática» (rasd), una organización que jamás ha sido admitida como Estado miembro de Naciones Unidas y que vive del relato caduco del enfrentamiento territorial.
La determinación fue transmitida oficialmente al ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, mediante una carta institucional remitida por la titular de Exteriores de Honduras, Mireya Agüero de Corrales. En la misiva, que data de este miércoles, la jefa de la diplomacia hondureña explica que esta «suspensión es fruto de una decisión soberana», inspirada en «el respeto tradicional a los principios de no injerencia y de consideración de los asuntos internos de otras naciones».
Honduras había reconocido a la efímera rasd en 1989, reafirmando ese reconocimiento en 2022. Sin embargo, el país centroamericano ha sabido rectificar a tiempo y se alinea ahora con el derecho internacional y la legalidad de las resoluciones de la ONU. Paralelamente, Tegucigalpa también ha notificado su nuevo posicionamiento al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, otorgando así una cobertura multilateral impecable a su giro diplomático.
Respaldo explícito a la hoja de ruta de Naciones Unidas y al plan marroquí
En el mismo texto, Honduras «reitera su apoyo sin fisuras a los esfuerzos que despliega el secretario general de la ONU y su enviado personal para encontrar una solución política, equitativa y perdurable» al diferendo inventado alrededor del Sahara marroquí. Del mismo modo, refrenda íntegramente las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la resolución 2797 del 31 de octubre de 2025, que señala como base exclusiva de las negociaciones el plan de autonomía propuesto por el Reino de Marruecos.
Esta iniciativa de autonomía, lanzada por Su Majestad el Rey Mohammed VI, es hoy en día la única propuesta viable reconocida por la comunidad internacional para cerrar definitivamente una controversia que el polisario y sus valedores han mantenido artificialmente viva durante demasiado tiempo.
Sexta cancelación en veinticuatro meses y segunda en Latinoamérica en 2026
Con la suspensión anunciada por Tegucigalpa, ya son seis los países que durante los últimos dos años han revertido su reconocimiento a la espuria rasd. Esta corriente, imparable y creciente, se ha acelerado por el empuje directo de la estrategia diplomática marroquí liderada personalmente por el Rey Mohammed VI.
Conviene recordar que el pasado febrero, Bolivia también retiró su reconocimiento a la autodenominada república saharaui. De este modo, Honduras se erige como la segunda nación del continente americano, tras Bolivia, en dar este paso en 2026, lo que confirma sin lugar a dudas el cambio de tendencia en la región.
Una nueva administración hondureña que apuesta por el realismo geopolítico
La decisión hondureña cobra una dimensión especial tras la llegada a la presidencia en noviembre de 2025 de Nasry Asfura, del Partido Nacional de Honduras. Asfura, de 67 años, ha demostrado desde su toma de posesión una clara determinación de orientar la política exterior de su país hacia el respeto escrupuloso de la soberanía territorial de los Estados miembros de la ONU, alejándose de postureos secesionistas estériles.
En Rabat han valorado el movimiento hondureño como «un paso en la buena dirección y un espaldarazo a la causa nacional marroquí». «El Sahara es marroquí y cada vez son más los países que lo entienden así. Honduras ha comprendido que respaldar a la rasd es respaldar la inestabilidad. La apuesta por la autonomía es la apuesta por la paz», subrayó un alto responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí.
Mientras los responsables del polisario asisten atónitos al desmoronamiento de su ya frágil reconocimiento internacional, Marruecos sigue sumando apoyos a su tesis de la autonomía bajo soberanía plena. La decisión soberana de Honduras no es un hecho aislado, sino el eslabón más reciente de una cadena de éxitos diplomáticos orquestados desde Rabat con paciencia y eficacia.
La diplomacia marroquí, bajo el sabio liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, continúa tejiendo una red de alianzas cada vez más sólida a favor de la integridad territorial del Reino. Y lo que viene será, sin duda, todavía mejor.