LIDERAZGO AFRICANO DE MARRUECOS, MARCADO POR LA SEGURIDAD EN LA CAN 2025.

La Copa Africana de Naciones (CAN) 2025, organizada con maestría por Marruecos, perdurará en el recuerdo como un hito transformador. Más allá de la actuación de los Leones del Atlas, que alcanzaron la final, fue la capacidad organizativa y, de modo sobresaliente, el control de la seguridad demostrado por el Reino lo que más impacto causó. Un éxito integral que ratifica una estrategia de Estado y fortalece la credibilidad del país como una potencia africana estable y fiable.
Una victoria organizativa de múltiples vertientes
La organización marroquí de la CAN 2025 fue elogiada de forma unánime. Estadios repletos, infraestructuras vanguardistas, un sistema de transportes eficaz y una hospitalidad extraordinaria conformaron la imagen de una nación capacitada para asumir retos logísticos de gran envergadura. Este torneo funcionó como escaparate de un Marruecos moderno y proyectado hacia el futuro, además de servir como prueba general ante la coorganización, junto a España y Portugal, del Mundial de 2030.
“Marruecos ha probado que puede satisfacer los estándares internacionales más exigentes en cuanto a organización, gestión de movimientos y acogida en estadios de última generación”, valora Jean-Baptiste Guégan, docente de geopolítica del deporte en Sciences Po París.
Este triunfo no es accidental. Se enmarca en una política de visión a largo plazo, caracterizada por cuantiosas inversiones en infraestructuras —tren de alta velocidad, aeropuertos, red de carreteras— y en la capacitación de sus élites. Evidencia una visión donde el deporte, lejos de ser un mero espectáculo, actúa como palanca para el desarrollo, la cohesión nacional y el Soft Power.
El modelo de seguridad marroquí, cimiento del logro
Aunque el componente lúdico y deportivo fascinó a las masas, el auténtico pilar del éxito de la CAN 2025 fue su dispositivo de seguridad, impecable. En un panorama mundial donde la protección de los macroeventos es una inquietud primordial, Marruecos exhibió una pericia y una efectividad que resonaron más allá de las fronteras continentales.
Desde los preparativos, las autoridades marroquíes habían colocado la seguridad en el núcleo de sus objetivos. Se implementó un dispositivo formidable y sin precedentes:
- Una malla de seguridad exhaustiva: Se movilizó a aproximadamente 3.500 agentes adiestrados específicamente para el evento, apoyados por el despliegue de 6.000 cámaras de vigilancia.
- Controles de acceso rigurosos: Los aficionados debían superar entre cinco y siete puntos de inspección —verificación de entradas y registros personales— antes de ingresar a los recintos, asegurando una protección máxima en los accesos y dentro de los estadios.
- Monitorización aérea: El uso continuo de drones permitió supervisar a la multitud y prever cualquier situación de pánico o altercado.
- Administración de justicia ágil y móvil: Como una innovación significativa, se establecieron comisiones judiciales móviles y puestos policiales en cada estadio, posibilitando resolver in situ y al instante las faltas menores (intentos de acceso fraudulento, reventa de tickets…). Entre el 21 de diciembre y el 6 de enero, 150 de estas infracciones fueron juzgadas con rapidez.
“La gestión de los flujos de personas es uno de los desafíos clave. El sistema marroquí integró facetas preventivas, disuasorias y sancionadoras con una coordinación ejemplar”, explica Nizar Derdabi, antiguo oficial de la gendarmería real y especialista en seguridad.
Este resultado, conseguido sin incidentes relevantes, marca un contraste con las tragedias ocurridas en otros grandes eventos deportivos recientes. Le granjeó a Marruecos elogios a nivel internacional y captó el interés de expertos globales.
Acreditación internacional y expansión diplomática
La excelencia del modelo de seguridad marroquí no pasó desapercibida. Una delegación del FBI viajó a Marruecos a inicios de enero para analizar los mecanismos implantados, como parte de los preparativos estadounidenses para la Copa del Mundo.
“Existen ámbitos en los que los servicios de seguridad marroquíes tienen un grado de experiencia del cual los estadounidenses podrían beneficiarse, como la coordinación entre recursos tecnológicos y humanos”, admitió Matthew Wein, exfuncionario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Esta CAN también sirvió a Rabat para ejercer su “diplomacia de seguridad”. El Reino fue anfitrión de un simposio internacional sobre seguridad en eventos deportivos con la ONU, la FIFA y la UEFA, e inauguró un Centro de Cooperación Policial Africana en Salé. Iniciativas que sitúan a Marruecos como un socio creíble y un eje de estabilidad regional.
“Marruecos aspira a demostrar que puede ser un aliado fundamental en los organismos de seguridad internacional”, agrega Nizar Derdabi.
Una hoja de ruta estratégica confirmada
El éxito total de la CAN 2025 —en lo deportivo, popular, organizativo y de seguridad— valida la trayectoria estratégica emprendida por el Reino. Refuerza la imagen de un país líder, en la encrucijada de África, Europa y el mundo árabe, que maneja con destreza las herramientas de la modernidad, la estabilidad y la proyección.
Al conjugar de manera exitosa la ambición deportiva, el rigor en seguridad y el atractivo económico —simbolizado por sectores punteros como la industria automovilística, líder continental—, Marruecos transmite un mensaje poderoso a sus socios y al mundo. A cinco años del Mundial 2030, el Reino no solo ha superado su examen, sino que ha establecido un nuevo referente para la organización de megaeventos en África. El fútbol, en este contexto, es mucho más que un juego: es la prueba tangible de la capacidad de un Estado con visión estratégica para triunfar en su proyección internacional.