Hacia una alianza euro-marroquí estratégica: Rabat y Bruselas elevan su cooperación económica y política tras un Consejo decisivo

Marruecos reafirmó, este jueves en Bruselas, su determinación de avanzar junto a la Unión Europea hacia una asociación más profunda, sólida y estratégica, al término de un Consejo de Asociación que destacó por su alto nivel de representación política. Además de la Alta Representante Kaja Kallas y la Comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, participaron más de siete ministros europeos de Exteriores, confirmando que el Reino es percibido como un socio estructural del proyecto europeo. Esta sesión permitió que las orientaciones estratégicas sobre Marruecos se definieran directamente en el círculo político más alto de la Unión Europea, otorgando a la relación bilateral un lugar central en la agenda del viejo continente.
En su intervención, el ministro marroquí de exteriores, Nasser Bourita abogó por pasar de una lógica de vecindad a una auténtica alianza económica e industrial, basada en la convergencia regulatoria, la consulta política continua y las inversiones conjuntas en sectores de futuro. Destacó que los cambios geopolíticos han transformado a Marruecos en una extensión natural del espacio económico europeo, subrayando los progresos logrados desde 2019 en cohesión social, cooperación en seguridad y conocimiento compartido. El ministro insistió en la necesidad de movilizar a los actores públicos y privados de ambas orillas para estructurar cadenas de valor comunes y evitar una asociación meramente tecnocrática, subrayando que la prosperidad compartida debe apoyarse en proyectos concretos y beneficios tangibles para las poblaciones.
Bourita propuso asimismo aprovechar la Copa Mundial de la FIFA 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal, como catalizador de esta alianza estratégica, acelerando la modernización del transporte y la logística, la digitalización de servicios, el desarrollo de infraestructuras sostenibles y el refuerzo de la cooperación en seguridad. En paralelo, este Consejo marca un punto de inflexión diplomático: pese a las presiones externas, la Asociación sale reforzada con la aplicación del acuerdo agrícola revisado que incluye a las Provincias del Sur de Marruecos y, sobre todo, con la adopción por unanimidad, por parte de los 27, del Plan de Autonomía marroquí como única base de negociación sobre el Sáhara, en consonancia con la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad. Este mensaje inequívoco de unidad europea consagra la visión estratégica de Su Majestad el Rey Mohammed VI y sella una nueva etapa en la relación Rabat-Bruselas, orientada hacia una verdadera alianza económica de destino compartido, sustentada en la estabilidad regional, la interdependencia industrial y la competitividad global.